viernes, marzo 11, 2011

Tiembla el Mundo

Sobrecogedoras las imágenes que recibimos de Japón a estas horas. Una vez más la fecha 11M queda marcada por la muerte. Dos fenómenos totalmente destructivos golpean la misma zona en menos de 12 horas, primero un terremoto de 8,9 grados y después el tsunami asociado.
Automáticamente todos los mercados bursátiles del mundo han recibido la noticia con fuertes caídas, sobre todo en el sector de las aseguradoras.
Mientras tanto, en Bruselas, una cumbre de la UE de los 27, decide si se interviene en Libia o no. Hace una semana Gadaffi era el más malo del mundo y todos le ordenaban que se marche y ahora nadie parece querer echarlo del todo. Hay que ver lo que el petróleo hace.
Pero mientras, en la sombra, la UE planea una devaluación salarial en todo su territorio. Una deflacción controlada que permita recuperar la economía a costa de los de siempre: los de abajo.
Al igual que les ha ocurrido a los trabajadores públicos, ahora toca recorte en el Salario Minimo Interprofesional. Pero de eso, claro está, no se habla en las noticias.
Mientras tanto, el mundo tiembla, se remueve inquieto...

domingo, marzo 06, 2011

Burbuja electrónica.

Cuesta mucho, mucho trabajo creer en el espectacular crecimiento en la valoración de empresas como Twitter o FaceBook, que valen cientos de veces más que su facturación real. Empresas cuyo único campo de crecimiento es el crecer sin parar en el número de usuarios y que, como todo en Internet, tendrá fecha de caducidad, en cuanto un "nuevo" sistema llegue y los barra a todos.
Ahora mismo Facebook es una herramienta de comunicación global pero que tiene muchas pegas todavía como la feroz competencia por los usuarios existente entre otras redes sociales (a pesar de los esfuerzos de integración entre todas) o el mundo de los dispositivos móviles que parece circular en otra dirección.
Cada vez son más voces las que dicen que las redes sociales provocarán un crack bursátil comparable al de las .com en los noventa. Y, como siempre, será un crack calculado en el que los de siempre se harán más ricos a costa de quitarle el dinero a los pequeños inversores.
Me recuerda a Nueva Rumasa.

viernes, febrero 25, 2011

A pedales

La primera gran consecuencia de las revueltas en el mundo islámico, y más concretamente, en Líbia, es la drástica subida del precio del barril de Brent que se espera para las próximas semanas y que, lastrará definitivamente cualquier intento de mejora económica, algo que hace falta y mucha.
Ante el caos que se avecina, y que podría llevar a las gasolinas a más de 1,50 € por Litro, el gobierno anuncia la bajada de las velocidades en autopistas y autovías a 110 km/h, medida que será temporal y que, se espera, ayude a ahorrar combustible = energía.
Mientras Brasil pugna por su primera central nuclear, en España esperamos como agua de mayo a que el mega oleoducto que cruzará el Norte de África (síii ese Norte donde tanta revuelta hay) nos sacie la sed de derivados del petróleo que tenemos en este país. Mientras tanto, seguimos sin medios de transporte alternativos, el AVE sigue sin llegar y los aviones no dan abasto ni son la mejor opción para transportar mucha gente por el elevado grado de sofisticación necesario para esas infraestructuras.
Con el reojillo, todos miran a Rusia, la madre Rusia para que no cierre el grifo, no vaya a ser que la tengamos como la otra vez en Osetia.

lunes, febrero 14, 2011

Y, por fin, Irán

Bien, era cuestión de tiempo. Como ya vengo comentando desde hace un tiempo, la nueva arma devastadora del mundo occidental ha hecho blanco en Irán. Y no, no se trata de un supermisil balístico, ni de un Rambo, ni nada salido de la calenturienta mente Hollywoodiense, sino de algo tan extraño como Internet, a la vez que poderoso.
Un rumor aquí, una noticia allá, un twitt mordaz, un facebook corrosivo... esos son los síntomas del arma, solo hace falta la chispa que inflame la gasolina: un civil autoinmolado por el precio de la comida convertido en mártir, una plaza convertida en símbolo de la resistencia...
Tras el derrocamiento de los régimenes tunecino y egipcio, la dimisión de la autoridad palestina en pleno, le toca ahora a Teherán. Primera manifestación y primeros choques con la policía.
Puedo equivocarme mucho, pero, señor Admadineyah, le queda poco en el cargo, viendo los precedentes.
La nueva arma occidental es capaz de derrocar gobiernos a un precio "razonable" de algunos cientos de muertos, y, con el lujo, de parecer que nadie está detrás de esos derrocamientos, más que el sagrado deber de un pueblo de elegir a quien le gobierne, y, lo más importante, sin invadir a nadie y arriesgar en soldados y material.
Si esto no es el "Nuevo Orden Mundial" se le parece mucho, desde luego.

Contaminación y Carbón

Moviéndome estos días por Madrid he comprobado la famosa contaminación de la que todos hablan. Es cierto, el cielo de Madrid está negro. Hay una densa capa de humo que se ve desde el avión a 20 Km... todo es verdad. Lo que no dicen es que, esa capa, lleva ahí 2 décadas y, hasta ahora, nadie le había hecho ni caso.
Pero, en un mundo psicocrisis, en un mundo de bipolaridad política, todo es susceptible de ser empleado como arma. La tan traída como llevada contaminación no es más que el reflejo atmosférico de lo que ocurre a pie de pista.
Cientos de miles de vehículos, un 20% de los cuales son de gran cilindrada (>2000 cc), circulan por el centro urbano sin restricciones de ningún tipo. Las calefacciones en edificios públicos y privados por encima de los 30ºC (en los buses y el metro, centros comerciales y edificios oficiales el calor es sobrehumano), miles de personas trabajan en manga corta porque se cocinan literalmente. Un gobierno que ve por el futuro e incentiva la quema de carbón, como si esto fuese la Revolución Industrial. Cuando medio mundo mira hacia otras fuentes de energía como la nuclear, en España quemamos carbón, eso sí, carbón Español. Mientras tanto vendemos energía eléctrica a bajo coste a Francia y, desde ahí a Alemania (donde no tragan polvo de carbón, y tienen un aire mucho más limpio).
Y ahora va y llueve, entonces ya no hay contaminación en el aire, y el asunto se olvida. Lo único que ha pasado es que esa contaminación, llena de compuestos derivados del petróleo, ahora está en el suelo. No la respiramos, la tocamos y comemos.